Como os decía, pasado el mal trago, en el que se te corta la respiración, luego te viene el rollo de: qué me pasará con el soroche?, qué es exactamente?. Pues según hemos sabido se manifiesta de muchas formas, a mí hoy con dolor de cabeza y un cierto “mareo”. Parece que es cuestión de tiempo y de aclimatarse, así que mañana espero que lo lleve mejor.
El resto del día ha transcurrido con mucha tranquilidad, caminando por callejas estrechas y empinadas que realmente cuesta de afrontar, el Soroche hace lo suyo, y la falta de oxigeno al encarar las cuestas se nota. Por lo que nos ha dicho uno de Huelva, esto no es lo peor, pues realmente sus 3300 mts. no es nada en comparación a otros lugares del territorio peruano que todavía nos esperan.
Hoy lunes nos hemos levantado un poco mejor, y la verdad es que el mal de altura (soroche) empieza a remitir, eso sí, nos estamos enganchando a la coca (incluso en forma de caramelo).
Hemos visto las ruinas incas más importantes de la ciudad y un montón de iglesias y conventos. Pasear por esta vieja ciudad es una delicia y su condición de Patrimonio de la humanidad está bien merecida.
Además de a la coca nos hemos enganchado al Limo, (Restaurante maravilloso dónde los haya), tanto es así que llevamos dos días comiendo y cenando en el mismo. Creo que al final nos contrataran en plantilla.
Acabamos de llegar al hotel después de visitar esta tarde la Catedral y la Iglesia de los Jesuitas, que compite esta última con la primera. Ciertamente la Catedral del Cusco sea probablemente una de las más bonitas que hayamos encontrado antes, destacando además el furor que la genta aquí profesa por la religión Católica.Mañana vamos a tener un pequeño descanso para el Soroche, y nuestro particular dolor de cabeza que nos acompaña, ya que nos vamos hacia el Valle Sagrado, con la visita al Machu Pichu, regresando de nuevo pasado mañana al Cusco. Digo que tendremos un respiro por que el lugar Inca Sagrado está más bajo que el propio Cuzco.
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